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Los padrecistas, como las focas, aplaudiendo con el agua al cuello

Por: Arturo Soto Munguia / 2014-12-04

Como lo adelantamos en la columna previa, este miércoles la ex alcaldesa María Dolores del Río presentó su renuncia, con carácter de irrevocable, al partido en el que militó en los últimos 17 años. Junto con ella también renunció Gabriela Félix quien desde hace más de una década ha sido su brazo derecho.

En la rueda de prensa en la que dio a conocer los motivos que la llevaron a abandonar las filas de un partido con cuyos principios sigue identificándose, y en el que guarda entrañables amistades y respetos, María Dolores del Río dijo que no piensa afiliarse a otro partido, pero que no piensa abandonar la participación política, desde el proyecto ciudadano que está construyendo.

“Renunciar a 17 años de militancia es doloroso, sigo coincidiendo con los principios que le dieron origen a este partido, me llevo en el corazón muchos cariños de militantes buenos, congruentes y esforzados, pero hoy no puedo coincidir con las prácticas de quienes controlan las decisiones”, dice María Dolores en la parte medular de su carta de renuncia, que ayer mismo entregó al dirigente estatal, Juan Bautista Valencia Durazo.

En una entrevista de radio posterior, la ex alcaldesa reveló que el señor Valencia “no le dijo nada”, cuando le entregó la carta. “Tampoco iba a que me dijera algo”, acotó.

Aunque momentos después de la rueda de prensa de la también ex diputada local, Valencia Durazo ofreció su versión de los hechos, lamentando la partida de María Dolores del Río, pero minimizándola en una frase: “La institución seguirá adelante, porque es más que un militante”.

Valencia Durazo definitivamente trae instalado el chip de los trolls del nuevo sonora, que cuestionan a la ex alcaldesa y a cualquiera que desde el PAN intente ejercer la autocrítica. Valencia y sus trolls se instalan en el cinismo y se preguntan qué quieren los inconformes, si el partido les garantiza elecciones internas en las que pueden disputar cargos de elección, burlándose altaneros y arrogantes, soberbios y ofensivos, de la manera en que la ‘nomenklatura’ del padrecismo ha fabricado un padrón de burócratas chambistas incondicionales, para mayoritear cualquier intento de competencia limpia, democrática, en un partido que hasta hace muy poco hacía de esas consignas sus banderas.

Las cuentas, sin embargo, les siguen saliendo mal a los padrecistas y sus ‘operadores políticos y mediáticos’ (esto ya de plano es un eufemismo). María Dolores del Río no es un militante más (de entrada, es una militante, pero a Valencia no se le da mucho el discurso político con perspectiva de género), una militante, habría que agregar, que en el panismo hermosillense sigue conservando un peso específico nada despreciable.

Su renuncia le abre un boquete, sin duda, a las expectativas electorales del PAN en Hermosillo. Su intención de permanecer vigente en la vida política, es una advertencia de que sus pasos están encaminados a fortalecer opciones menos autoritarias, menos corruptas, más inteligentes que ese padrecismo en decadencia al que ya no le quedan figuras con autoridad moral para defenderlo, y tiene que recurrir a improvisados muchachos que han hecho de la ‘troleada’ un altar donde le queman incienso a un santo muy ahumado, al que casi nadie visita.

Los padrecistas siguen montados en el elogio de autoconsumo. En la presunción de que siguen siendo “el número uno”, cuando por todos lados les escupen en la cara por el desencanto, la decepción por un gobierno que tuvo la oportunidad histórica de probar que el PAN podía ser la opción que los ciudadanos esperaban, y se convirtió en una garrapateada caricatura tétrica del priismo al que solían combatir, y a cuyos peores cuadros terminaron cooptando, para dar los resultados que en estos momentos estamos viendo.

A los operadores políticos de Padrés ya les tronó la alianza con el PRD; ya les renunció María Dolores del Río y con ella, se espera que renuncien algunos más; ya se les está viniendo encima el cúmulo de ilegalidades cometidas en el tema del Acueducto Independencia, y ya traen a su candidato a la gubernatura en líos legales.

Y sin embargo, insisten en mantenerse como las focas: con el agua al cuello y aplaudiendo.

Mala señal esa. Pero bueno, ellos insisten en que van bien, van muy bien. Falta muy poco tiempo para que comiencen a sacar cuentas. Llegado ese momento, y pasada la borrachera de los triunfos a ‘matacaballo’ que les permitía el usufructo del poder gubernamental, comenzarán a verse otras cosas.

Ya falta cada vez más poco.

PD.- Ayer viajé de Hermosillo al Distrito Federal. En el avión me encontré con Mariano Rodríguez, quien me explicó que desde hace años, también renunció a ese partido después de una larga militancia. “Hace mucho que conozco a los que llegaron al gobierno de Sonora en 2009. Desde entonces ya eran así, pero ahora rebasaron todas las expectativas. Destruyeron al panismo en todos los órdenes: político, social y hasta en el plano familiar”, me dijo).


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