Sonora_Querida

Sonora Querida

guillermo-padres-amigoPor: Felix Cortés Camarillo

El rancho Pozo Nuevo de Padrés es propiedad del gobernador Guillermo Padrés Elías. No es el único rancho del mandatario…

Hace 25 años, los agricultores de Bacanuchi, en Sonora, vinieron con la idea de construir una presa que aliviara los calores y escasez de agua que la zona sufre. Hasta nombre tenían para el embalse: se llamaría El Tasajo. Hasta la fecha, no han recibido la aprobación de la Comisión Nacional del Agua.

Hace tres años se construyó en las cercanías una presa con capacidad de cuatro millones de litros de agua del río Manzanal, cuya cortina tiene 80 metros y embalse de 120 metros de longitud. Se encuentra dentro del rancho Pozo Nuevo de Padrés y sus aguas generosas bañan 700 hectáreas de nogales cuyo fruto tiene como destino predeterminado el mercado chino. En las tres mil 700 hectáreas se crían caballos y ganado bovino, al mismo tiempo que se preparan borregos cimarrones y venados cola blanca para los cazadores deportivos.

El rancho Pozo Nuevo de Padrés es, obviamente, propiedad del gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías. No es el único rancho del gobernador; en el municipio de Huepac existe el rancho La Laguna. Las dos propiedades eran, antes de la administración de Padrés Elías, páramos tristes y abandonados. Hoy son entidades prósperas y además de la presa, envidia de los agricultores de la región, la autoridad federal dio permisos para la perforación de seis pozos hoy electrificados y en servicio a dos jóvenes que resultan hijo y sobrino del gobernador: Guillermo Padrés y Miguel Padrés Molina. Esos permisos están fuera del alcance de cualquier vecino.

No debiera haber motivo de azoro. El gobernador es un pillo, como se dice en Hermosillo o en su natal Cananea.

Lo más irritante es que estos datos salgan a la luz precisamente cuando el río Sonora sigue contaminado por ácido sulfúrico derramado por la mala operación de una mina de cobre precisamente en Cananea. Que el ganado y las siembras en las márgenes de este río sufran deterioro que tardará diez o 12 años en remediarse, que los seres humanos estén sufriendo erupciones y males en su piel y que nadie mueva un dedo para aliviar esa tragedia.

Pero me parece mucho más grave que la verdad conocida regionalmente haya sido divulgada en más de un medio nacional de comunicación sin que pase absolutamente nada. Es el patrón histórico de un país que se refocila en debates sobre cómo debe llamarse la comisión encargada de combatir la corrupción entre los políticos de México. Como si no hubiésemos tenido o no tuviéremos secretarías de Estado encargadas de la función pública y la transparencia de sus actos.

Somos un país de declaraciones, proclamas, reformas y nuevas leyes. Lo único que nunca estaremos dispuestos a hacer es poner en práctica todos esos buenos deseos y todas esas leyes cómplices de mandatarios como el próspero agricultor Padrés, de mi Sonora querida.


Pilón.- Sí, me equivoqué en el Cancionero de ayer y lo lamento. El ángel de la dependencia, exsecretario de Hacienda de México, y actual capitoste de una cosa engañabobos nombrada OCDE, se llama José Ángel Gurría Treviño, y no Gurría Ordóñez. Perdón.

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