Fundaciones Patito en Sonora

Sonorenses les comparto esta excelente columna de Guillermo Noriega, para que vean de que se tratan todas estas fundaciones que aparecieron durante este sexenio y cual es su verdadera razón de existir y llenar la ciudad de carteleras espectaculares, bardas pintadas, y anuncios en los videos de Youtube.

¡Fuera máscaras!
La sociedad hemos creado distintas organizaciones que, con su labor, buscan atacar distintos problemas sociales con el único fin de mejorar lo público para beneficio común.

Hay algunas que desde hace décadas han realizado un trabajo filantrópico por demás destacado, plausible y admirable, sin mayor interés que heredar sociedades más justas y menos desiguales. Por ello mismo, por el mero deseo de ayudar, se han ganado un prestigio y un capital social.

Me refiero a la filantropía en toda la expresión de la palabra, entendida como las acciones tendientes a resolver problemas de fondo y no a la mera caridad de dar algo a alguien para aliviar un sufrimiento, aunque sea momentáneamente.

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Buscar el bien común, ha sido materia de organizaciones no gubernamentales, instituciones de asistencia privada, asociaciones civiles y fundaciones ciudadanas (ya sean familiares o empresariales). Su naturaleza sin fines de lucro trasciende lo económico para llegar también a lo electoral. Y ahí es donde se da el abuso al que me quiero referir.

Sonora ha visto inundadas sus bardas, espacios publicitarios y medios de comunicación por un desmedido abuso de las fundaciones y asociaciones ciudadanas por aspirantes a cargos de elección popular que, para burlar la ley, crean y utilizan estas figuras para posicionar su nombre y realizar actos anticipados de campaña.

Un engaño burdo y grosero: Crear o utilizar una asociación civil con el nombre del aspirante para publicitarla y disfrazar su proselitismo de actividades filantrópicas. Burlar la ley y engañar a la sociedad son el principal activo que nos están ofertando a los electores.

¿Alguien estará dispuesto a votar (contratar) a alguien que desde un inicio está ofertando que su principal virtud es ser bueno para sacarle la vuelta a la ley? ¿Para engañar?

Quien no respeta las leyes como aspirante no las respetará como precandidato o candidato. Mucho menos lo hará teniendo el poder y los presupuestos a su merced.

Éste no es un tema nuevo, ejemplos hay muchos y la falta de claridad y transparencia en este sector termina por envolver y dañar a otros. Terminan pagando justos por pecadores.

Desafortunadamente las instituciones encargadas de perseguir este tipo de actos anticipados de campaña poco pueden hacer ante legislaciones defectuosas, capturas diversas y la habilidad de muchos de ellos para encubrir, con toda desvergüenza legal y ética, su verdadera intención.

Capital y legitimidad

Las asociaciones ciudadanas que han demostrado que su intención no es electoral han ganado un capital social importante. No por nada son éstas quienes gozan de la mayor legitimidad entre muchas otras instituciones. Muchos políticos -quienes no gozan de legitimidad alguna- lo saben y como buenos oportunistas han decidido usurpar esta trinchera.

¿En serio lo vamos a permitir como sociedad?

Ya han dilapidado y abusado de “lo ciudadano” creando estrategias publicitarias vacías que prometían más sensibilidad, menos corrupción y mayor libertad: Gobiernos ciudadanos, puestos ciudadanos, consejos ciudadanos, etcétera.

En su caída al precipicio buscan desesperadamente asirse, agarrarse de este espacio y su bien ganada legitimidad, aunque terminen por arrastrarla al desprestigio.

Eso es precisamente lo que hay que evitar.

Las asociaciones civiles, fundaciones e instituciones sociales, ya sean de asistencia o de incidencia, han logrado muchos beneficios de ciudadanos para ciudadanos, sin partidos involucrados y con amplios esfuerzos de la misma sociedad como para que un grupo de bribones quieran usurpar y utilizarles como vehículo de arribo al poder.

Simplemente no está bien.

En La Lupa: #fundacionpatito

A simple vista el gasto de estas asociaciones ciudadanas en promover el nombre de los aspirantes adelantados es exorbitante. Algunas utilizan recursos públicos y otras recursos privados de incierta procedencia. Las hay nuevas y añejas, pero todas prestándose como un vehículo. Desde “Clemen Elías Fundación AC”, “Fundación Todos Jalando Parejo AC Gustavo Claussen” (que remata con el eslogan “Salud, Empleo, Valores”, “Estoy Contigo”), “Eduardo Romero AC: Fundación Educativa y Cultural”, “Javier Neblina Fundación AC”, “Fundación Cano Vélez Ayudo y me Gusta AC” hasta la conocida Ganfer AC, que promueve a Javier Gándara como su presidente, claro aspirante del PAN a la Gubernatura.

¿Tendrán el valor de dejar de violar la ley e intentar engañar a la sociedad?

Guillermo Noriega Esparza.

Internacionalista y analista en transparencia y rendición de cuentas.

Correo: [email protected]


Twitter: @elmemonoriega

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