Sonora: el fracaso de la administración pública

Sonora CorruptoPor: Arturo Soto Munguia

El anuncio de un nuevo plan de austeridad -presentado como la ‘segunda etapa’ de un primero que no sirvió de nada-, se diluyó en el mar de la incredulidad y cuando mucho, sirvió para alimentar el humor negro de una ciudadanía escéptica y lastimada por la extendida fama pública de un gobierno que ha hecho del derroche y el cinismo sus emblemas.

Se supone que con este nuevo plan de austeridad, la administración pública estatal ahorrará alrededor de 700 millones de pesos que, de acuerdo al gobernador Guillermo Padrés Elías, serían aplicados en programas sociales y pago de deuda.

No es gratuito que la incredulidad sobre las ‘buenas intenciones’ gubernamentales permee incluso entre los propios funcionarios del Nuevo Sonora. A la salida del acto en que se anunció el plan de austeridad, un colega se topó con varios de ellos. Les preguntó su opinión al respecto y sus respuestas fueron lapidarias:

¿Austeridad?, que no mamen, hace meses que en las oficinas se carece de lo más indispensable. No hay ni papel en los baños, ni hojas, tintas, y demás artículos básicos para el funcionamiento de las dependencias. Lo que no disminuye, y al contrario se incrementa, es el ostentoso tren de vida de los funcionarios de primer nivel y algunos que sin serlo, ya aparecen como nuevos ricos.

Dentro de la burocracia estatal esas certezas se afianzan en las actividades cotidianas de un gobierno quebrado, pero hacia afuera, en la ciudadanía más común que corriente, la percepción que se tiene sobre el quehacer gubernamental es terrible.

Y no es para menos. Si el gobierno gasta millones de pesos en publicitar un programa como el de Transformación Educativa, por ejemplo, el techo del aula en una escuela del ejido la Victoria les cae encima a los alumnos, provocando varios heridos. Por ejemplo.

Si la modernización del transporte se convierte en enfadosa letanía del discurso oficial, en las calles los usuarios sufren el infierno de un verano que ya comienza sin que en las unidades, diseñadas para operar refrigeradas, los aires acondicionados permanezcan apagados.

Y así en cada programa o acción de gobierno. Si se anuncia que ‘una parte’ de los 700 millones que se pretende ahorrar irían al pago de deuda, y se sabe que la deuda (reconocida) supera los 15 mil millones, a la gente no le queda más que esbozar una sonrisa y mascullar una mentada.

II

Los famosos 700 millones proyectados como ahorro representan poco menos del monto que el gobierno pensaba captar por concepto de la tenencia disfrazada. También se parece mucho a esa cifra que se ha manejado en diversos espacios, como el monto de créditos solicitados recientemente por el gobierno del estado, sin que tales solicitudes pasaran por el Congreso, lo que ciertamente no es ilegal, pero no abona nada a las pretensiones de transparencia.

Algunas de las acciones con las que se pretende lograr ese ahorro son: que los funcionarios de nivel subsecretario hacia abajo paguen con recursos propios el servicio de teléfono celular; se mantiene la reducción de 30% al salario de funcionarios de confianza, y se disminuye al mínimo el personal de apoyo a secretarios y titulares; se congelan las plazas vacantes y se cancela el uso de vehículos oficiales para todos los funcionarios, incluyendo secretarios, subsecretarios y directores.

Se supone que en la ‘primera etapa’ del plan de austeridad se ahorraron 102 millones de pesos el año pasado, pero nadie podría explicar en qué se tradujo tal ahorro. Este año el ahorro sería de 139 millones de pesos y el destino de los mismos sigue siendo la incredulidad ciudadana.

III

Me viene a la memoria aquella grabación filtrada a los medios de comunicación, en la que el secretario de Infraestructura, José Inés Palafox Núñez, casi rogaba a un grupo de panistas sanluisinos para que le echaran todos los kilos a las campañas de 2012, ya que necesitaban ganar más alcaldías y diputaciones, porque las obtenidas en 2009 no les alcanzaron para darle chamba a todos los apoyadores de ese año.

Pero el resultado 2012 no les favoreció y luego entonces no hubo muchas oportunidades para pagar favores de campaña. Hoy la cosa empeora con el anuncia de congelación de plazas y eliminación de personal de asesorías.

El plan de austeridad, pues, tendrá entre sus principales detractores y renegados a cientos, si no es que miles de hombres y mujeres que integra(ba)n la base social de un PAN-gobierno que va a la baja dramáticamente.

La ineficiencia, la corrupción y la opacidad han dado al traste con la credibilidad de un gobierno que desaprovechó lastimosamente la oportunidad que los sonorenses le dieron para que probaran su capacidad de administrar mejor los recursos públicos y marcar su distancia de anteriores gobiernos que por cierto, fueron defenestrados precisamente por los motivos que hoy tienen al Nuevo Sonora en su peor momento.

Por un lado se encuentra la pésima administración pública, y por el otro la desastrosa operación política de un gobierno sordo, ciego y arrogante.

De hecho, a principios de año, cuando comenzaba el debate sobre el paquete fiscal y la exigencia de derogar la tenencia disfrazada de la Ley de Ingresos, el movimiento No Más Impuestos y la organización Sonora Ciudadana, así como otras organizaciones civiles y al menos dos legisladores de oposición, hicieron propuestas interesantes para lograr ahorros en el gasto y conseguir una administración más eficiente.

Tales propuestas fueron rechazadas no sin cierta dosis de grosería y poca diplomacia política. Muchas de esas ideas, sin embargo, se incorporaron al plan de austeridad anunciado ayer por el gobernador.

No es, pues, que no se pueda administrar bien el gobierno. De lo que se trata es de despreciar a los ciudadanos que quieren participar y tienen propuestas para ello. Eso es un gobierno soberbio y prepotente.

Y está bien. Esa es la forma en que ellos suponen que van por buen camino. Lo cierto es que caminan a ciegas rumbo al precipicio del desprecio ciudadano y para que eso se traduzca en las urnas falta cada vez más poco. Lo que ocurra en la elección extraordinaria del Distrito XVII arrojará luces claras sobre lo que le espera al Nuevo Sonora para dentro de dos años y medio. Al tiempo.


Articulo original tomado de El Zancudo que no mata, pero hace roncha!

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