Sonora: la apuesta por la violencia

MemadasPor Arturo Soto: Llegaron temprano. A las 11 de la mañana ya estaban en las macetas de la explanada del Poder Judicial, frente al Congreso del Estado.

Vienen de la colonia Laura Alicia Frías, que tiene el nombre de la esposa del ex gobernador Armando López Nogales. Un asentamiento urbano enclavado en el extremo noroeste de Hermosillo, entre arroyos y calles de tierra; chozas de cartón y madera, niños descalzos, violencia extrema.

La franja de la pobreza que en su momento fue filón de votos para el PRI y donde el PAN-Gobierno abreva ahora para legitimar la validez de la alternancia que prometió cambios que les llegaron sólo en las etiquetas de las bolsas de despensas. Antes rojas, ahora azules.

De ahí sacó el gobierno de Sonora a sus bases de apoyo. De entre los más pobres, de entre los miserables -el término no es peyorativo, alude a la condición de pobreza extrema que se traduce en sinónimos como: ‘desdichado’, ‘infeliz’, ‘de escasa cuantía o valor’, ‘avariento’, ‘mezquino’ ‘malvado’, ‘perverso’-.

De allá llegaron, de las franjas de la pobreza extrema. Vienen con la promesa de una despensa con frijol, arroz, aceite. Las más avezadas, las líderes de este movimiento de miserables -insisto, el término no es peyorativo-, vienen además con la promesa de un millar de pesos.

Sus semblantes son adustos y agresivos. Pintadas las caras con los colores de una guerra a la que no le entienden mucho, pero a la que acuden con la convicción de que un billete de 500 varos les resuelve toda la semana.

Hay cámaras y grabadoras por todos lados. Hay dispositivos móviles que en el mismo instante difunden las imágenes de una señora a quien por respeto, sólo remitimos al video que aparece en esta misma página, para no caer en descripciones que pudieran ser consideradas ofensivas.

No saben bien a bien de qué se trata. Su consigna es gritar, ofender, agredir, reventar violentamente la manifestación de ciudadanos que ayer acudieron al Congreso del Estado a urgir a los diputados para que abordaran el tema que tiene a Sonora en uno de los niveles de ingobernabilidad más críticos que se recuerden.

II

En las últimas horas, en Sonora se ha dejado correr la versión de que el gobierno estatal valora la necesidad de hacer cambios, de reconsiderar cosas, de replantear estrategias frente a un escenario dramáticamente adverso, especialmente considerando que apenas ha transcurrido la mitad de un sexenio.

El secretario de Gobierno, Roberto Romero López ha salido al asalto de los medios de comunicación, señaladamente la radio y la televisión, para decir que todo se debe a la incapacidad del gobierno para comunicar.

Del lado de los estrategas de comunicación institucional, se encuentran bastante molestos porque sus funciones son como arar en el desierto: lo que deben comunicar cae en saco roto, por la sencilla razón de que carece del más mínimo asidero en la realidad.

Tan sencillo como esto: si el gobierno del estado financia publicistas, diseñadores, redactores, creativos y gasta cientos de millones de pesos en ‘generar la percepción’ de que el sistema de transporte urbano es inédita e históricamente lo más chingón del mundo, la realidad es que los usuarios están en las calles sufriendo el peor servicio que se recuerde.

No es solamente un problema de ‘comunicación’. El problema es que no hay nada qué comunicar.

Y el problema más grave, el peor, el que tiene al Nuevo Sonora arrinconado en la disyuntiva de gobernar o reprimir, es que la operación política es un fracaso.

III

Lo que hoy ocurrió en el Congreso tiene avergonzados a los propios panistas en el gobierno. A la mayoría de ellos.

Hay un grupo muy pequeño que está contento y decidido al suicidio político, porque finalmente a ellos lo que menos les interesa es el partido, el PAN, el gobierno o la gobernabilidad.

Ellos ya resolvieron su vida y la de sus generaciones venideras. Ellos podrán pactar, vendiendo sus estrategias de marketing y comunicación, incluso con el gobierno que venga, así sea de ese PRI tan aborrecido por ellos en estos días.

La realidad es que hoy, el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, está más solo que nunca.

Y está, además, rodeado de amores comprados. De lisonjeros fáciles, jilguerillos de la nómina, beneficiarios de la mentira; consejeros que le soban la espalda, como buscando el lugar exacto en el que le clavarán la puñalada cuando sea necesario.

IV

Roberto Dagnino salió ayer a entrevistarse con un grupo de periodistas. ¿En calidad de qué? Pues en calidad de ‘cuñado del gobernador’.

No es funcionario público. No es un personaje que incida sobre el ejercicio de gobierno. Al menos, no formalmente.

Pero tuvo que salir a dar la cara, porque es el personaje sobre el que pesan todas las acusaciones de enriquecimiento explicable sólo a partir de su condición de cuñado del gobernador.

También salió por otro lado Roberto Romero para mandar el mensaje de que no es tan maldito como lo pintan.

Los dos se encontraron con una sociedad que no les cree nada. Lamentablemente así es y ellos lo saben.

Si el discurso oficial del padrecismo va en el sentido de que podrían reconsiderar el desastroso ejercicio de gobierno que los tiene (nos tiene) en una de las peores crisis de gobernabilidad que se recuerde, la sociedad ya no les cree nada.

Un solo video, profusamente difundido en redes sociales, muestra la otra cara de un gobierno que habla de civilidad, mientras le apuesta a la violencia, al enfrentamiento, a la explotación del lumpen para legitimar políticas públicas.

V

¿Cómo asomó la violencia ayer en el Congreso? Fácil. Con un contingente violento, irascible, empobrecido, ignorante. Insisto, no es peyorativo. Basta ver el video para saber que sólo es descriptivo.

Si no hubo sesión de la Comisión Permanente ayer en el Congreso de Sonora, es porque no hay una sola propuesta, de parte del gobierno del estado, para buscar una salida al conflicto.

Mientras algunos funcionarios y no se pasean en los medios electrónicos para desplegar un discurso que sólo da largas, el panismo sonorense usa las prácticas más corrientes, los recursos más deleznables para enfrentar a los ciudadanos.

Rebeca Villanueva iba saliendo de la sesión del Congreso en la que sólo se leyó correspondencia. Rueda de prensa de escalinatas. Al acecho, un centenar de acarreados. Acarreadas, habría que decir. Vociferantes en sus demandas contra el IVA y el impuesto a las medicinas.

-¿Cuánto paga usted de IVA?, le preguntó Alejandro Cabral, colega de radio a la lideresa del “Sí Más Impuestos”.

Y la señora volteó a todos lados, como buscando a alguien que le dijera la respuesta. No lo encontró.

15 por ciento, balbuceó al fin, desde lo más hondo de sus ropas raídas y sus incógnitas sobre las razones que la llevaron ahí.

VI

Sus razones no tienen que ver con el debate. Quedó claro y está documentado en el video.

A la salida de la sesión, Rebeca Villanueva se topa con un jovencito que también está ahí sin saber por qué, pero tiene una camiseta que luce la leyenda “Soy de escasos recursos”, como han dado en llamar los genios del marketing del Nuevo Sonora al grupo de provocadores.

-Está bonita esa camiseta, yo quiero una de esas, dice Rebeca.

-Se la vendo, dice el muchachito.

-¿Cuánto?, pregunta Rebeca.

-Veinte pesos, dice el joven, que ni idea tiene de su razón de ser en este embrollo.

Y se realiza la transacción.

Las líderes del movimiento “Sí Más Impuestos” interpretan que Rebeca Villanueva le quitó la camiseta al muchacho, se le echan encima y lo que sigue se puede apreciar mejor en el video de este mismo portal.

VII

La desesperación es mala consejera. Las ligas se han tensado tanto en Sonora, que entre los propios panistas están llamando a reconsiderar.

Se enfrentan, sin embargo, a un reducido, muy reducido grupo de iluminados que le apuestan al caos.


Sonora está en peligro.

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