María Flores Pérez mujer centenaria reconocida, no tiene apoyos para una cirugia

Que triste es la vida, con los que llegan a ser viejos, y no son tomados en cuenta por su sociedad, y mas aun, ante la indiferencia de los gobernantes, este es el caso de Maria Flores, una mujer de más de 100 años, que inclusive fue reconocida por el DIF Sonora, pero que no cuenta con servicio médico, ni apoyo del DIF para poder pagarse una cirugía de cadera.

¿Acaso como ya pasaron las fiestas del bicentenario, ya esto les vale a el Nuevo Sonora, no tiene la capacidad el Gobernador para otorgarle servicios médicos a los ancianos en estas circunstancias?

¿No podrá Marcela Fernandez de Gándara, la presidenta del DIF municipal, apoyar para la cirugía de esta pobre mujer?, por que con lo que se pago por el platillo de 15 invitados a la boda de su hijo el fin de semana pasado, pagan la cirugía de esta pobre anciana. Ojalá que los Gándara Fernandez, o los Padres Dagnino, se pongan las pilas con Doña Maria.

Afirma que si el gobernador Padrés la ayudara a operarse, podría “ser su guarura”

HERMOSILLO, SON.-De joven daba bola en el Jardín Juárez, la situación de precaria económica en que se encontraba la llevó a improvisar una brocha: un palo con trapos viejos que mojaba con agua y jabón, y a veces también con saliva.

En esos momentos, siendo una joven con cabello corto y gorra de mezclilla, nunca se imaginó que llegaría a superar los cien años de edad. En los pensamientos de María Flores Pérez no se cruzaba la posibilidad de que cuando México gastaba millones de pesos en festejos por los primeros cien años de la Revolución, a ella le darían un certificado de Mujer Centenaria.

Hace cuatro meses las cosas cambiaron. Un domingo saliendo de misa se resbaló y cayó, su cadera se fracturó y las posibilidades de movimiento están limitadas a los terrenos que pueda transitar con su andadera. Sin hijos, viuda y con el apoyo de sus vecinos, ha podido, con dificultades, salir adelante.

Ahora, sentada en uno de los dos cuartos que conforman su vivienda, doña María remanga su blusa roja y pasando sus delgadas manos por el rostro hasta su blanca cabellera, como si se pusiera una máscara que la hace recordar su pasado, cuenta cómo fue su vida antes, cuando se valía por sí misma.


Sosteniendo los periódicos que no puede leer, porque no sabe, expone cómo es que en septiembre del año pasado fue una de las diez personas centenarias a las que el DIF otorgó una serie de reconocimientos, y lanza una solicitud de ayuda para operar su cadera, necesita 50 mil pesos.

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