Corrupción impera en el programa Sonora Si

Javier Castelo, presunto culpable

Por: Gaspar Navarro Ruiz / [email protected] tomado de termómetro en linea.

Al igual que en la película “Presunto culpable” donde se exhiben los vicios, corruptelas y podredumbre del sistema de justicia mexicano al condenar a un inocente a 20 años de prisión por un crimen que no cometió, el proceso de expulsión contra el senador panista Javier Castelo Parada, refleja en toda su expresión la intolerancia, incongruencia, autoritarismo y el sometimiento a la línea oficial de la dirigencia estatal panista.

En Sonora, también tenemos representado en Javier Castelo Parada, a otra de las víctimas de los excesos del poder.
Al senador panista, le abrieron proceso para expulsarlo del partido no los panistas que contribuyeron junto con sus antepasados a la creación y consolidación del PAN en la entidad que fructificó al lograr la gubernatura, sino los arribistas neopanistas, corruptos y pragmáticos ambiciosos del “Nuevo Sonora”.

Al igual que al ex dirigente nacional Manuel Espino Barrientos, en el PAN no le abrieron proceso de expulsión al senador panista sonorense por enriquecimiento ilícito o algún acto de corrupción, sino por hacer señalamientos de corruptelas en contra del gobierno estatal sonorense, especificamente en el polémico proyecto de construcción del acueducto de El Novillo.

El panista denunció en el diario “Milenio” del DF que se otorgó la obra del acueducto a una empresa que cotizó 550 millones más caro que la que quedó en segundo lugar, sumado a que la empresa “ganadora” no cuenta con experiencia en construcción de acueductos, requisito que se estableció en la misma licitación.


Al legislador federal cajemense, lo quieren expulsar por ejercer su derecho a la libertad de expresión, quedando el respeto a la dignidad de las personas como letra muerta en su doctrina.
En lugar de aceptar sus señalamientos, y abrir una investigación para aclarar las dudas que existen en el proceso de licitación del acueducto, al denunciante lo someten a linchamiento mediático y quieren despojarlo de sus derechos políticos como militante.

Tal vez Castelo Parada tuvo un exceso en ejercer la libertad de expresión, como lo hizo en el pasado contra administraciones estatales tricolores, pero en ese tiempo en lugar de solicitarle moderación en sus señalamientos a veces sin sustento, era festejado por sus propios compañeros de partido que ahora se vuelven cómplices de la nueva Santa Inquisición por temor a correr la misma suerte de ser expulsados del partido o para no perder los privilegios de los que ahora gozan en el Nuevo Sonora convertido en botín de filibusteros de la política.
Castelo Parada al hacer la denuncia de corrupción en el proyecto del acueducto, señaló también que en Sonora los panistas se han vuelto sordos, ciegos y mudos ante las denuncias. Para su desgracia, esos mismos panistas, son los que ahora callan ante su injusto proceso de expulsión, tal como el mismo por conveniencia calló cuando expulsaron a Espino y más atrás a Adalberto Rosas López.
El “fuego amigo” contra el diputado cajemense no es nuevo. Hace meses filtraron a algunos medios de comunicación, que Castelo era quien difundía en columnas del Distrito Federal que el gobernador Guillermo Padrés Elías, sufría de una enfermedad incurable, y que se sometía a intensos tratamientos médicos que lo obligaban a distanciarse hasta por varias semanas del Palacio de Gobierno.
En respuesta al “periodicazo”, Castelo mandó publicar una carta donde lamentaba que se tocaran temas privados e intocables como el de su supuesta enfermedad, y rechazó ser el autor de difundir esa versión en los medios.
“Representa un gran atraso y lastre para Sonora, el seguir soportando ese tipo de periodismo, sobre todo en tiempos donde los dueños de medios escritos y electrónicos se dicen defensores de la Libertad de Expresión, entendida ésta por algunos como el derecho de difamar y calumniar, sin ofrecer el más mínimo sustento de la información que publican”, señaló el legislador en esa carta.
El dirigente estatal del PAN, Juan Bautista Valencia Durazo, quien había anunciado la drástica sanción al senador panista no se atrevió a expulsarlo, quedando todo en una amonestación, y un señalamiento público de mentiroso y libertino.
Además, Valencia Durazo, para evitar reincidencias advirtió que mantendrán abierto el proceso para lapidarlo con más quejas, y que por lo pronto por decreto lo dejó sin sus derechos para buscar cualquier otro cargo de elección popular.
La dirigencia panista se sobrepasó con Castelo Parada al darle un trato de libertino y mentiroso, además de tratarlo como si fuera el Marqués de Sade y no un Senador de la República.
El trato indigno, podría obligar a al enjuiciado panista y a otros personajes azulados del sur de Sonora a no esperar a ser expulsados o sometidos a juicios o a tratos denigrantes, sino a buscar nuevos horizontes en partidos u organizaciones ciudadanas donde los reciban con todos y sus múltiples defectos pero también que reconozcan sus luchas y sus trayectorias políticas.
La posible salida de Castelo y los panistas del sur, representaría un duro golpe al PAN en estos momentos en que el golpeteo amigo por la desmedida ambición del poder gubernamental amenaza con ahondar la división en el panismo sonorense, y trastabillea la gobernabilidad ante la incapacidad para resolver conflictos. Todo ello estando a la vuelta de la esquina el proceso electoral del 2012, donde los panistas deberán de buscar retener la Presidencia de la República y consolidarse como la primera fuerza política en la entidad.

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