Guillermo Padrés: lo indefendible

Por Gerardo Godoy / Dossier Político

Dia de publicación: 2011-01-27

Se equivoca rotundamente el gobernador Guillermo Padrés si pretende con débiles argumentos que contradicen elementos de prueba irrefutables, evadir el compromiso cuando menos moral, al asegurar que ha cumplido con sus promesas de campaña y mal se ve, cuando pretende cargarle a los diputados locales la responsabilidad en el alza de los servicios que cobra el gobierno estatal y los ayuntamientos como la renovación de placas, el predial y el agua potable, porque sencillamente defiende lo indefendible.

La lucha sórdida que los encargados de la comunicación del Estado sostienen en las redes sociales tras la caza y la inmediata eliminación de videos y mensajes donde se censuran las políticas del gobernador y desde luego el último de ellos “ Las Promesas de Padrés”, donde se hace escarnio sobre algunas de las principales promesas de campaña del mandatario, no son sino intentos desesperados por tapar el sol con un dedo, cuando fueron precisamente ellos, los panistas quienes aprovecharon el auge de estos nuevos sistemas de comunicación masiva en internet para golpear a los gobiernos priístas, magnificando sus errores y deficiencias para granjearse al electorado y facilitar así su acceso a ese poder que hoy ostentan y que al menos en el ámbito federal, están a punto de perder precisamente porque las promesas no cumplidas los están aniquilando.

Padrés Elías dijo ayer que su gobierno no tenía ninguna responsabilidad en las alzas de algunos de los servicios antes mencionados y que más bien fue el Congreso del Estado quien propuso y dispuso de estos aumentos. La verdad es que fue el gobernador siendo candidato y no los diputados quien se comprometió a que no iban a subir los impuestos, luego entonces los legisladores están cumpliendo con el compromiso de darle elementos y mecanismos fiscales al ejecutivo para que se allegue recursos que respalden su obra de gobierno.

Otro panorama tendríamos si como lo prometió el mandatario en uno de sus cierres de campaña, al primer día de asumir el poder hubiera enviado al Congreso del Estado un decreto donde “congelaba” dichos gravámenes y que la legislatura local le hubiera rechazado tal petición, entonces sí con justa razón habría que echarle toda la caballería a los legisladores, pero no es así, los diputados insisto, cumplieron con su cometido.

De promesas y buenas intenciones está llena la vida pero siempre hay que cuidarnos de donde y ante quien las hacemos. Al casi cierre de la justa electoral del 2009, Guillermo Padrés tenía si no la seguridad sí la convicción de que podría alzarse con la victoria, luego entonces sus promesas debieron ser mas meditadas y congruentes: no era lo mismo prometer uniformes escolares para 550 mil niños, que ofrecer un seguro de desempleo hasta por tres meses a quien quedara sin trabajo durante su gobierno, tampoco había proporción alguna entre ofrecer eliminar toda alza en los servicios que otorga el Estado, a comprometerse a eliminar el cobro de la tenencia vehicular, algo que por ilegal, hubiera tenido a estas alturas mas posibilidades de llevar a cabo como ya se está haciendo en otros Estados de la República.


Simplemente en la vorágine electoral el entonces candidato y sus asesores perdieron la proporción de sus promesas y hoy anclado en la realidad como gobernante, está viendo las consecuencias de haberse extralimitado. El riesgo de todo esto para la actual administración es que si bien todavía tenemos un electorado ingenuo, al que aún es fácil arrancarle el voto con una atractiva promesa, también ésta misma gente tiene muy buena memoria para, cuando por más ambiciosa que haya sido y por más cara que haya vendido su esperanza y esta no le es cumplida, dar la espalda a quien no supo responder a sus expectativas.

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